martes, 10 de mayo de 2016

Tranquilidad, Un sueño lúcido

Unos sueños. Diría que es increíble, y me mantengo con ello, es fascinante comenzar a sentir un dia una de las sensaciones del pasado, que te sumergen en recuerdos. Una brisa cálida que pase por tu piel, por alguna razón todo lo que tocas es lizo, sin estar rasposo, sientes que en verdad lo estas tocando, algo más conciente que lo que vives dia a dia, tan simple y a la vez tan complejo.

Después ves al cielo y te percatas que está en un atardecer que no se distingue entre un amanecer, solo por la tranquilidad y el apego a un momento atemporal que quieres que dure para siempre. Sientes cómo te sumerges en todo ello, a un mundo fantástico, caminas en un suelo de cristal en el cielo, y sientes como estas buscando algo, sin estar intrigado, como en paz, y de repente, ves un gran templo, el cual al entrar en el, te sientas y comienzas a reflexionar contigo mismo de en dónde estás. Pero no cuestionas el templo, ni el cielo, sino tu cuerpo físico, tu alrededor al que todos llaman ''el mundo real''. Realmente te sientes agusto en tu mente, y ese pequeño momento en donde tu cuerpo siente esa brisa, sabes que es la misma que sentirías en ese templo que está en tu mente.

Y te quedas mirando fijamente a ese atardecer eterno, sabes que estás allí para descansar, y sentirte bien, y sobre todo para tocar el agua del recuerdo, y tener un momento de calma en un mundo hostil, lleno de prisa y preocupaciones.

La nostalgia de algo inexistente te llena tu cuerpo, ¿de donde proviene? te preguntas a ti mismo, curiosamente sin utilizar palabras te lo dices, y en ''el mundo real'' al igual que te quedaste viendo a ese atardecer eterno, miras al cielo esperando el dia en el que te encuentres en ese mismo atardecer una vez más.