jueves, 3 de noviembre de 2016

El caballero que tocó el cielo parte 1

Una vez, un día, en el cual me sentía perdido, solitario caminando como siempre en un atardecer eterno en mi mente; era curioso, ni sabía si era un amanecer o un atardecer, solo seguía caminando en mi miente, no sabia a donde ir o que hacer, mis pies, ya caminaban solos, mi mente estaba en una constante, buscando ''algo'', como alguien que no sabe que es el pan, pero lo huele y busca algo, que no sabe que es.

La entropía seguía en mi mente, las preguntas típicas caminaban al ritmo de la sombra a mi izquierda, era un lujo poder vivir en mi mente, mientras que por la ventana de mis ojos veía la realidad pasar como rayos de sol a mis ojos, y por lo tanto a mi, quien caminaba en mi mente. Seguía haciéndome preguntas acerca del futuro y del pasado, sin llegar a algo conciso, era, hermoso, pero a la vez frustrarte el no poder ver con claridad algo más complejo, algo más bello e interesante que no habías visto nunca, este ''ahora'' del cual por fin soy consciente, y de la melodía, la partitura escrita, la trama que ejecuta el ahora en mi historia.

Un gran guerrero, no es el que no tiene debilidades, no es el más fuerte, es interesante ver como los que se creen los más fuertes, inteligentes, no ven con los ojos la realidad, sino ven una comparación con personas ''inferiores a ellos''.

El mejor guerrero es aquel forjado en fuego, el que fue lastimado de las peores maneras, pero, aún sufriendo tanto dolor, tanto sufrimiento constante, sigue luchando, ¿porque?, ¿de dónde?, ¿de dónde saca tal fuerza para levantarse después de todo lo que sufrió?. Dicho guerrero, no es un guerrero, tampoco es un luchador, es un caballero, no lucha para seguir vivo, no lucha porque se lo ordenaron, entonces ¿porque lucha?, ¿que le hace levantarse?.

El caballero, el mismo fue forjado en el fuego, pero más el soportó el fuego, gracias a que antes, el mismo, había probado una pizca del cielo, el sabia que era ser ''feliz''', el sabia que era la ''paz'', y sobre todo lo que pueda decir, el sabia que era el ''amor''.

Un día, él cayó estrepitosamente al fuego, forjado por el con el tiempo, seguía levantándose, porque su motor era volver a esa ''paz'' a ese cielo, y aún despojado de su memoria, seguía lo que el sentía en su interior. la profundidad de su ser era tal que su mente se había convertido en un océano, aún destruido por fuera, o por dentro, ningún mal podía contra su voluntad, contra lo que el más apreciaba y era ese sentimiento que el tenía, del que fue arrebatado antes de volver a renacer.

Se volvió impenetrable, y solo gracias a ese cielo tocado, podía seguir adelante, era invencible según los que estaban a su alrededor, un despiadado sin corazón, sin sentido para otros, muchos se preguntaban ¿cómo teniendo unos pensamientos tan oscuros, con tan poca luz o meramente sin luz, podía seguir adelante?

Su mente conocida por muchos era un abismo, un abismo en el que el mismo había caído y creado al volver a nacer del fuego en el que el fue forjado.

En ese tiempo el supo algo, en lo más profundo del abismo, en lo más profundo de su ser, habitaba aun, perdida, en todo su ser, esa gota, esa partícula de cielo, que iluminaba como un sol el espacio oscuro, como un cielo brillante oculto en las sombras, ese sentimiento sin tiempo, sin sentido de estar allí, perdida en la mente del caballero, eso hacia que siguiera, algo más complejo, más simple, y más bello, que jamás había pensado.


El caballero, seguía luchando, cayéndose y sufriendo constantemente, aun cuando este sufrimiento no era nada comparado con lo que el había pasado en el fuego, el tenía una falla en su ser, ese daño constante, y el tiempo en su contra, nublaban y escondían más su gota de cielo, nublada, sin camino, sin mapa, sin nada que lo mantuviese de pié, fue encerrado por el mismo.

Se dejó caer en rodillas, y mirando al cielo lleno de polvo gris, vio al sol dorado, y dijo; ''Te extraño''

El caballero, sabe dónde está, pero, hay barreras nombradas por todos por ''las 3 impenetrables'' El sufrimiento, La distancia y El Tiempo.

Su lucha sigue, y ahora puede ver a lo lejos, a través de la luz, ese dicho el cielo y la esperanza cada 30 lunas y soles.